Durante una de las más agradables visitas a Santa Teresita decidí
recorrer las cercanías de la playa por la mañana. Mientras mis
compañeros de aventuras se recuperaban de una larga noche, me dispuse a
disfrutar de la belleza del lugar. Cerca de la costa me encontré con
unas mujeres que parecían danzar con una habilidad asombrosa. Sus
movimientos eran etéreos, como dejando una estela de hermosos recuerdos,
un rastro de placer y deseo irresistible. No sé cómo, pero en un
momento, me encontré a mitad de camino, acercándome más a cada segundo.
Algo de mi conciencia percibía el peligro de tal falta de control y
luchaba por evitar el encuentro. Pensaba que aquello no era necesario y
debía seguir mi camino, sabía que no tenía ninguna excusa para
justificar el inminente encuentro, aunque eso no me detenía. Ningún
intento fue suficiente y sin notarlo me presenté ante ellas.
-Buen día.
Todas saludaron con una sonrisa. Una de ellas se adelantó y mirándome
directamente a los ojos con una sencibilidad que nunca voy a olvidar
dijo:
-Bienvenido viajero. Si deseás algo puede que este sea el lugar y yo sea la indicada para conseguírtelo ¿Qué buscás?
Esa pregunta me recordó que no era mi voluntad estar ahí. Su mirada
seguía enlazada con mi alma como con un hilo de marioneta. Busqué en mi
cabeza miles de excusas en un segundo, lo que garantizó una exploración
superficial e inútil. En seguida noté un destello de aburrimiento en sus
ojos. No lo soporté y me arriesgué a responder algo bastante general y
poco jugado.
-Busco ser un héroe… o por lo menos un hombre decente.
-Esa es la mayor de las hazañas, no puedo cumplir con tal alto deseo.
Solo puedo concederte algún pequeño milagro. Si elegís bien, puede
ayudarte a cumplir tu destino.
-Eso no tiene nada de especial –
dije decepcionado con la cabeza baja y las manos en los bolsillos,
pateando un caracol del suelo- Un milagro tiene que ser grande, debe
cambiarlo todo. Un pequeño milagro sucede todos los días, se llama
suerte. A mí no me interesa aquella suerte que no es generada por mi
esfuerzo. O sea, no me interesa la suerte. Esperaba que al menos… - me
tocó el hombro un instante y me guio hacia un viejo baúl con prendas de
vestir bellas pero que sin embargo parecían vulgares.
-Estas son
prendas que dan dones al que las vista. Tenés que seleccionarlas según
su belleza. Podés preguntarme por la magia de solo 3. Pero te vas a
llevar una o dos, dependiendo del poder de cuales elijas.
Sin
decir una palabra empecé a revolverlas, resisaba desganado una a una.
Sinceramente no me interesaban. Pero al ver a la piba mirándome
expectante, danzando tan sutilmente, la magia volvió a manejar mi
voluntad y me colgué del baúl con una pierna al borde y la otra por
fuera, en punta de pie. Decidí meterme de lleno, a buscar y revisar
hasta la última y más desdeñable zunga (odio las zungas). Recordé como
estaba vestido, mis prendas eran aceptables a excepción de mi short. Era
casi nuevo pero a los 2 días de uso lo manché con una espuma sintética
aparentemente capas de durar en la tela más que la tela misma. Aunque
siempre lo llevaba limpio parecía sucio, como manchado recientemente con
algún tipo dulce de leche eterno. No me había dado cuenta de la pinta
que tenía al hablar con ella. Pero pensé que si tenía alguna oportunidad
de amor, convenía cambiar aquella prenda lo antes posible. No fui muy
sensato, las mujeres desean a uno por otras cosas que poco tienen que
ver con giladas como esa. Pero estaba cautivado y no pienso con
claridad, menos en esos casos. Encontré uno naranja fluorescente. Razoné
que por lo menos sería fácil de encontrar en la playa. Podría ser un
punto de referencia, como alguien de rastas o con la remera de Boca.
Algo útil. Salí de entre las prendas para mostrárselo.
-Me gusta este ¿Para qué sirve?
-Ahhh… creo que estas eligiendo por practicidad y no por belleza. Ese
es “El Faro de Día”. Refleja la luz de una manera tan fuerte que todos
te van a ver y tener en cuenta. Siempre que lo uses estarás presente en
el pensamiento de los que te rodean.
-¡Eso es terrible! Hay pocas
cosas más importantes para mí que me dejen tranquilo. Sería el centro
de amores no deseados y de críticas crueles.
- A si es, lo llevan
mucho. Te advertí que eligieras según tu parecer estético. La belleza
es la única verdad…o por lo menos la que única que vale la pena.
Seguí buscando. Encontré dos más. Uno era azul Francia con lunares
blancos. Otro tenía un fondo negro con tallos verdes y flores rojas,
parecían unas rozas rústicas, primitivas.
-¿Y estos?
- El
azul es el modelo “Dioniso”, tiene el don de extender la juventud. Aquel
que lo vista será joven por más tiempo. El negro se llama “Búho en
Rosal”, brinda sabiduría. Quien lo vista comprenderá la complejidad de
su entorno. Entenderá las fuerzas de la naturaleza y se adentrará en la
profundidad del espíritu de aquellos que lo rodean.
-¡Excelente! No hubiese podido elegir mejor. Me los llevo
Y mientras a toda prisa me puse el azul y empezaba a ponerme el negro encima, la piba me paró tomándome del hombro nuevamente.
-¿Te acordás que algunas prendas eran muy poderosas para llevarlas de a dos? Bien, estas lo son, mucho. Tenés que elegir una.
Empezaba a sospechar que sean cuales sean, nunca iba a poder llevarme dos. Sin embargo respondí afirmando con la cabeza.
Lo pensé un rato. Si me quedaba con la sabiduría sería capaz de conocer
mejor el mundo, los secretos del universo, entender que sienten las
personas que quiero y las que no, poder vivir en paz con todos. Aunque
era posible que después de un tiempo me empiece a sentir solo, apartado
de aquellos que no han logrado ser sabios. Claro que sabría cómo
conectarme con ellos, porque sabría muchas cosas. Pero no estaba seguro
de correr el riesgo. Por otro lado, ser joven por mucho tiempo tiene
excelente ventajas, ni siquiera tengo que enumerarlas. Además, si tengo
una vida longeva y me esfuerzo lo suficiente por entender en algún punto
voy a ser medio sabio. Una elección muy difícil, era mucho lo que
estaba en juego. Aún asi me decidí, quería entender el mundo. Por las
dudas le hice una última pregunta.
-¿El azul da un físico o una psiquis de joven?
- Para nuestra cultura ser físicamente joven es ser saludable, ser
psíquicamente joven es ser inmaduro. Por lo tanto ser joven es ser
ambas.
-Entonces el azul prolonga una etapa de la vida, sin
madurar durante tal lapso no voy a conseguir la experiencia necesaria
para ser sabio. Voy a terminar mis días estancado con la madurez del
primer día de uso. Ser joven es hermoso, pero sospecho que el serlo de
ese modo se haría aburrido en poco tiempo.
-Opino lo mismo.
-Me llevo el negro entonces.
-Qué lástima, no vi cómo te quedaba el negro, pero el azul te queda muy
lindo –dijo mientras sonreía encantadoramente mirándome a los ojos.
Esa tarde fui a la playa, acaricié la arena con los pies y me quedé un
rato mirando la inmensidad del mar. Un hombre que recorría la playa
vendiendo churros me llamó mucho la atención. Me vio y empezó a
acercarse ¿Me conocía? De pronto todo su entorno se hizo gris, él
parecía brillar. Paro el carro justo frente a mí.
-Gracias, pero hoy no voy a comer churros.
-No vengo por eso - me dijo casi susurrando.
-¿Por qué entonces?
-Sé que ha contactado a las sirenas, yo también lo hice. Sáquele
provecho a su bermuda. A mí no me fue tan mal, pero no dejo de pensar
que me estafaron. Nos vemos.
De pronto un grupo de personas
pusieron música a todo volumen. Sonaba una canción en la que una chica
afirmaba que le gustaban besos tan grandes que no le cabían en la boca, o
algo por el estilo. No le encontré ningún sentido musical, sin embargo
bailé, reí, gocé de la compañía un buen rato. Esa tarde todos me
elogiaron el short.
Foto de "Las mejores esculturas de arena", Vaiu.es